068. VISITA A LA HERMANDADES DE LA VERACRUZ Y LA FLAGELACIÓN

5 04 2011

Triduos, Eucaristías Solemnes, viacrucis, presentaciones de carteles, exaltaciones… La Cuaresma avanza y poco a poco nuestras Hermandades van cumpliendo su itinerario espiritual y cofrade. No ha sido fácil compaginar el desarrollo del pregón con la asistencia a diversos actos y celebraciones y, la verdad, me hubiera gustado abarcar mucho más, pero me ha sido imposible. Aun así, con el fin de manifestar mi respeto a las Hermandades de El Puerto y compartir el ajetreado ambiente que se vive en sus Casas por estas fechas, hace tiempo vengo realizando visitas a cada una de ellas, siendo recibido siempre con una atención admirable. Aún me quedan algunas, espero hacerlas a lo largo de esta semana.

Quise comenzar por la Hermandad más antigua de nuestra ciudad, la Veracruz, con sede en la parroquia de San Joaquín y Santa Ana. Acompañado por la presidente del Consejo Local de Hermandades, mantuvimos una agradable conversación con el hermano mayor y otros hermanos allí presentes.

 

  Acto seguido visitamos la Hermandad de la Flagelación, donde un grupo de hermanos y hermanas se encontraban inmersos en las labores del manto de María Santísima de la Amargura. Igualmente compartimos una charla muy amena con el hermano mayor y un miembro de junta sobre los enseres y sobre el trabajo realizado en el seno de esta Hermandad

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064. PROMO DE LA SEMANA SANTA 2011.

9 03 2011

Promo Semana Santa 2011 El Guión Cofrade. El Puerto de Santa María el 9 de Marzo, Miércoles de Ceniza. Creada por Palco Cofrade y PuertoNazareno para anunciar su unión de la nueva web www.elguioncofrade.com





062. LA VERACRUZ DESDE LA CAPILLA DE LA SANGRE.

1 05 2010

Antigua fotografía del paso de la Vera-Cruz, con la Virgen del Mayor Dolor y el San Juan vestidos con mantos de tela, por la calle Palacios. Al fondo se pueden observar los muros del convento de San Agustín. La imagen pertenece a la salida procesional de 1930, el Viernes Santo por la mañana, horario que se decidió por la lluvia en la medianoche del Jueves. Hubo tantas personas en la calle que la cofradía, que entonces radicaba en la capilla de La Sangre, decidió en 1931 también salir el Viernes por la mañana. En los dos años siguientes la Vera-Cruz decidió dejar de procesionar como plante de las cofradías al Gobierno de la Segunda República.





056. PROCESIÓN MAGNA MARIANA. AÑO 1954.

2 04 2010

Con motivo del centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada, el Papa Pío XII proclamó el primer Año Mariano. En la fecha en que se culminaba dicha conmemoración religiosa, el 8 de diciembre de 1954 , El Puerto asistió a un acontecimiento único y que por ahora así lo seguirá siendo: una procesión magna mariana.

Virgen de Fátima, que se encuentra en una capilla lateral de San Joaquín.

La Virgen del Carmen, con sede en el Convento de la Concepción.

La única magna mariana  en El Puerto partió en la tarde de la festividad de la Inmaculada desde la plaza de España, donde se reunieron los ocho pasos integrantes del cortejo, procedentes a su vez desde sendos templos de la localidad.
 La representación de aquella magna  se iniciaba con la Virgen Inmaculada que se encuentra en la capilla del colegio de las Carmelitas; seguida por la Virgen del Carmen, titular de su cofradía, desde la iglesia de la Concepción; el Sagrado Corazón de María, que se venera en San Francisco y cotitular del Apostolado de la Oración; la Virgen de Fátima, de la iglesia de San Joaquín, y que se encuentra en una capilla lateral de este templo; la talla de los Milagros del Asilo de Huérfanas, hoy colegio de Luisa Marillac, en otra ubicación; la imagen de Nuestra Señora del Pilar que se hallaba en la iglesia del antiguo convento de las Capuchinas de la calle Larga (hoy Hotel Monasterio); la Purísima de las Congregaciones Marianas , también de la iglesia de San Francisco; y cerrando, como presidencia del cortejo, la Patrona de la ciudad, la Virgen de los Milagros, en su templete y que durante la mañana había presidido desde el altar mayor las funciones religiosas de la festividad del día 8 con la llamada “misa del trabajador” a la que asistían cientos de operarios de las bodegas y comercios del centro.

La Purísima, de la Iglesia de San Francisco.

De la procesión magna  del 54 no constan demasiadas imágenes fotográficas, pero debió brindar estampas muy bellas, con la presencia además de numerosos estandartes y una nutrida representación de fieles y cofrades.
 La Corporación municipal, que entonces tenía como alcalde a Luis Caballero, desfilaba bajo mazas y por supuesto, en tal cita festiva, clausuraba el cortejo la histórica Agrupación Musical Portuense.

El paso de la Patrona, por la calle Nevería, delante del antiguo Ayuntamiento.

La procesión  recorrió Palacios, Larga y al llegar a Peral el primer edil procedió a leer desde el balcón del consistorio la oración oficial del Año Mariano, prosiguiendo el cortejo por Nevería, Luna, Vicario y regreso a la plaza de España. 
Un momento emotivo fue la llegada a su templo de la Virgen de los Milagros mientras el resto de pasos la flanqueaban en la plaza mientras ascendía la Patrona por la rampa.

Con motivo de la festividad de la Inmaculada de ese año también se colocó la primera piedra del templete de la plaza de España.


(En la Fotografía, el párroco de la Prioral en 1954, Antonio Cía y Luis Caballero, alcalde de la Ciudad, poniendo la primera priedra del monumento a la Virgen, ubicado en la Plaza de la Iglesia, recietnemente remodelada.  También aparece en la foto el coadjutor Antonio Lobo, a la izquierda con bonete, solo se le ve la cabeza. Foto Colección Vicente González Lechuga).





055. LA PASIÓN SEGÚN EL PUERTO.

1 04 2010

Passio Domini Nostri Iesuchristi, secundum Portum Menesthei.

“In illo tempore”, cuando los naranjos empezaban a estar en flor, las repartidoras de las modistas, con sus cajas de madera, cubiertas de gutapercha y sus asas de cuero, invadían, como locas, las calles, y, en la Prioral, se distribuían, a diestro y siniestro, las dalmáticas del Nazareno, teníamos por seguro que el siguiente domingo era Domingo de Ramos.

capiroteY no había pregón, ni concursos de saetas, ni conciertos de marchas procesionales, ni presentaciones de carteles, ni de revistas. Pero lo cierto es que se barruntaba la Semana Santa por medio de una serie de acontecimientos mayores, menores, con cuerpo o inmateriales, pero rigurosa, cíclica y puntualmente repetidos.

En las casas el ritmo lo marcaba el trasiego de roperos, el planchado de las túnicas, la preocupación por estrenar traje el Domingo de Ramos, encargar el pan y la miel para las torrijas y la leche entera para el arroz con leche, ir a la Imprenta de Pérez para que Valentina te tomara la medida del cucurucho de cartón, acudir al “Miserere”, al Oficio de Tinieblas, al Vía Crucis de Acción Católica con el Cristo del Amor…

Todo empezaba a oler a muerte y desolación, a penitencia y a arrepentimiento con las conferencias cuaresmales del Padre Rodríguez, S.J. A partir del Viernes de Dolores, en los retablos no se veía una imagen. Todas estaban cubiertas con velos morados y las mesas de altar, desprovistas de sus manteles y sus flores. Las hermandades comenzaban a limpiar los enseres y la Archicofradía del Santísimo Sacramento sacaba, de la bóveda del corral de la Iglesia, los bártulos que sirvieron de túmulo para los funerales de Felipe V, de Fernando VI o de Carlos III, y, en la capilla de Virgen de los Milagros, se aprestaba a montar el monumento del Jueves Santo.

La Guardia Municipal de gala, en un cortejo procesional. (Foto: Archivo Municipal).

PUESTA A PUNTO.
Se engrasaban las matracas de los campanarios; se trasladaban los pasos a las iglesias, desde bodegas, garajes y naves; se dictaba un bando por la alcaldía sobre ruidos, inmovilización de vehículos y cierre de salas de cine y espectáculos desde el medio día del Jueves Santo hasta el Sábado de Gloria; se aprestaban los ropones de los maceros, de los clarineros y de los alguaciles; se pintaban por centésima vez el tenebrario y el candelero del cirio pascual; se sacaban los fraques y los chaqués en casa de los archicofrades y Bonifacio y Piñero se disponían a limpiar las cazoletas de plata de los hachones, los bancos de caoba y terciopelo, a desenrollar las esteras de rafia, y a preparar el ropón de muñidor y las sotanas de los acólitos…

alvarezgomezCuando llegaba la Semana Santa, los olores eran mixtos entre el azahar, el incienso, el alcanfor, la cera quemada, la miel, Álvarez Gómez, Maderas de Oriente, Gotas de Oro, Instituto Español y Augusto Haüpold.

No, no es que la gente interpretara que había que darse penitenciales latigazos (de ginebra Rives) durante la Santa Cuaresma, sino que Don Augusto Haüpold, que “practicaba la elegancia social del regalo”, enviaba, varias veces al año, a sus amistades unos enormes frascos de colonia que fabricaba de forma artesanal y con productos totalmente naturales, que olía que daba gloria, y que acompañaba con su tarjeta “A.H.A., Salud, Paz y Bien”.

Olores, también, los del aguarrás y cera, para los pasos; el del “Caballo de Oro” y el del “Sidol”; el de la cola de conejo puesta al fuego; olores…

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LOS NOMBRES Y LAS HERMANDADES.
Pepa , la del Almendral, rizaba las palmas que traían de Elche y acababa su obra colocándoles moños de seda y campanillas de cartón forradas con papel de plata de las botellas del ponche. En casa de los “Telera” se bullía con lo de los guiones; en casa de Don José María Pastor, en la de Ramón Bayo, en la de Pepe Caamaño, en la de Manolito Iglesias, en la de Eduardo Ruiz, en la de Antonio Diaz Artola… con la Flagelación; en las casas de Juan y Jesús Py, en la de Valerio Marín, en la de Ramón Vaca o en la de José Manuel Terry…, con los Afligidos; en la de Manolo Ortega Infante, en la de Manolo Muñoz Rodríguez, en la de Pepe Merchante, en la de José María Gutiérrez, en la de Meme Maiquez, en la de Manolo Sánchez y Sánchez, en la de Luis Merello, en la de Antonio Márquez…, con la Misericordia; en la de Francisco Quijano, en la de Luis Suárez, en la Fernando Arjona, en la de Antonio de la Torre, en la de José Ríos Santa Orosia, en la de José Muñoz Carrera, en la de José Bononato, en la de Castilla, en la de Stenterello Rosario Ventura, en la de Diego Utrera, en la de Carlos Zamora, en la de Poniqui, en la de Lorenzo Boragno, en la de Miguele Forte, en la de José Moresco, en la de Diego Muñoz, … con el Nazareno.

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El Nazareno a su paso por la calle Vicario, delante de la Iglesia, en 1930.

En la de José Caveda, en la Fernando Osborne, en la de Javier Fernández Prada, en la de José Luis Péculo, en la de “Carito”…, con la Humildad y Paciencia; en la de Manolo Lojo, en la de Pepe Morillo, en la de Lloret, en la Federico Herrera, en la de Lerdo de Tejada, en la de Fernando Terry Galarza…, con la Veracruz; y en todas, todas, las casas de los congregantes marianos, en la de Varela, en la de de Ruffoni, en la de Galarza, en la de José Luis Osborne, en la de todos ranchos de los mayetos y en todas las tiendas de montañes, con la Soledad.

VISTIENDO SANTOS.
Doña Cruz Hernández sacaba la túnica, de terciopelo granate, que le había hecho al Nazareno con las cortinas de su casa-bien-venida-a-menos y se disponía a vestir al Cristo; Doña Rufina Vergara se preparaba para poner de “cristianar” a la Virgen del Desconsuelo; Luisa Aquino, a la Virgen de los Dolores; Mercedes Avila para adobar al San Juan de Pedro Roldán; Margara Hernández, a la Virgen de la Piedad; Esther Cuervo, a la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos; Marta de Gregorio, a la Virgen de la Amargura, y doña Angeles Domecq, a la Soledad.

Penitencia_2PENITENCIA REAL.
El “Tío de las Cadenas”, preparaba las suyas, largas, gruesas, para atárselas a los tobillos y arrastarlas, en penitencia, con hábito y la cara cubierta detrás del paso del Nazareno; el “Tuerto del Resbaladero”, su cruz para emular al Cristo, detrás de su paso; Milagros Góngora, la única mujer que se vestía de túnica, aderezaba su hábito y su antifaz para ir descalza detrás de todos los pasos de Cristo, por una promesa que hizo si su hija Manuela se curaba de la pierna…

SAETAS, CAPILLAS MUSICALES Y BANDAS.
Laynez, Pellicer, Paco “El Azotea”, Gatica, Carrasco, Esperancita López, Juan Arjona, Matiola, Milagritos Forte y “El Demonio” no tomaban nada frío para conservar la garganta en buen estado toda la Semana cantando saetas…

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La banda de cornetas y tambores de Torriguera (en la imagen superior vestidos de romanos), y la de música del Rocafull ensayaban marchas procesionales…

La capilla de música del Nazareno, a las órdenes de Ramón Zarco, entrenaba motetes y salmos… El coro de Acción Católica, bajo la dirección del maestro Dueñas, perfilaba los cantos del “Miserere”, de la misa del Domingo de Ramos, de los Oficios del Jueves y del Viernes Santo y los del Sábado de Gloria.

CARGADORES PROFESIONALES.
Los “gallegos” del muelle, los Paquis, los Gatica, Figueroa, Bononato…, trataban de concertar cargar los pasos con los priostes de la hermandades; el cabo Mulero, consultaba los horarios de las salidas para estar puntual, con su escuadra montada de Guardias Rurales, encabezando las procesiones…

antonio_sacristan_11_puertosantamariaLas “Quicas” terminaban de entolar las mantillas antiguas que, restauradas, iban a lucirse en las visitas a los sagrarios… Antoñito, el Sacristán (en la imagen de la izquierda), ordenaba a Varela sacar los ternos ricos: el rojo, de terciopelo bordado, para el Domingo de Ramos; el morado del Cardenal Infante, con planetas y estolón, para el Jueves; el negro de tercipelo, para el Viernes y el blanco bordado, para el Sábado de Gloria.

Procedente de Andújar, el Rerre, con el carro de pértigas, arrimaba a las iglesias cajones de cera y el cirio pascual.

LOS CORTEJOS PROCESIONALES.
Y, así, entre la Pasión, según San Mateo y según San Juan, cantada por tres curas, el “flectamus genua. Levate” y el Gloria y las campanas de la Resurrección, iba discurriendo la Semana Santa portuense, con sus procesiones, litúrgicamente encabezadas por los guiones («–Anda, niño, que eres más largo que el guión de la Veracruz»), la escuadra a caballo de Guardias de Campo, los basureros, con espuertas y latillas, para recoger el estiercol, la Cruz de Guía, los penitentes, el senatus (S.P.Q.R., “San Pedro quiere rosquetes”; que no: “Senatus PopulusQue Romanus”), el estandarte, el paso del Cristo, la gente de penitencia, la banda de cornetas y tambores, más penitentes, las “representaciones” la presidencia, el paso de palio y, cerrando, el preste, de capa, con su bonete, como Dios manda, y la banda de música; y las visitas a los sagrarios, en los monumentos de San Francisco, la Concepción, el Espíritu Santo, San Joaquín, las Esclavas, el Hospital, las Salesas y las Capuchinas y, lógicamente, en la Prioral.

san_pedro_puertosantamariaTODO MUY SIGLO XVIII, TODO MUY SIGLO XIX.
Y es que entre el barroco y el neoclásico pulularon los estilos mayores de nuestra Semana Santa. Entrañables y recordados pasos reducidos, casi en miniatura, los de nuestras cofradías —“la caja de cerillos” le decían al paso de palio de Nuestra Señora de los Dolores y San Juan–; mantos elegantemente bordados de la Vírgenes del Desconsuelo o de la Soledad; palios ochocentistas sobre nada más que diez varales; centurias romanas de lata y damasco; bocinas del Santo Entierro; guiones de la Veracruz, de la Humildad, de la Misericordia; de la Soledad y los dos del Nazareno; varas de mando con fustes de caoba; sayones, romanos y hasta San Pedro, de cartón piedra (en la imagen de la izquierda); cruces con manguilla; presidencia del “duelo” con las fuerzas vivas y el Ayuntamiento bajo mazas, con los ropones negros, las mazas, enfundadas en crespón, a la funerala, y los clarineros con sordina; “comunidad de venerables granujas”, que así llamaba el Dr. don Antonio Cía Moreno, a quienes nos vestíamos con las dalmáticas –moradas las del Cristo y blancas las de la Virgen–en el Nazareno o donde se encartara; pasos arreglados con alhelíes o con humildes amapolas de los trigales, mantenidas con aspirina; gradillas de la cera…

EL PRINCIPIO DEL CAMBIO.
Todo nos parece hoy vergonzante y, sin embargo, está unido a nuestra más entrañable tradición. Esto empezó a cambiar, el día en que a Miguel Castro se le ocurrió traer a la cuadrilla de “El Gorrión” para el paso de la Virgen de la Misericordia y comenzó un mimetismo enfermizo de Sevilla, vía Jerez. Se desencadenó una carrera, que no ha parado, de plata cofradiera, de “bacalaos”, de “simpecados”, de…. y hemos abandonado nuestros enseres más característicos que se pudren, en el mejor de los casos, en los cuartos de las hermandades. Han aparecido nuevas cofradías, que luchan por parecerse a Sevilla.

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Antigua carrera oficial por la calle Larga, presidida por el poder civil y del ‘Movimiento’, los de blanco, quienes eran Francisco Rábago de Celis, Antonio de la Torre González y Francisco Nuchera González.

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La presidencia de los poderes públicos, en la Hermandad del Santo Entierro, que entonces procesionaba los sábados. vemos al alcalde Terry Galarza, al Juez y a distintas representaciones militares, delante, en dos filas, los concejales, solo vemos a Manuel Rebollo. Año 1972. (Foto: Archivo Municipal).

Sin embargo, miramos, con nostalgia, las viejas fotografías de nuestras hermandades en la calle; de nuestros monumentos del Jueves Santo; de los Oficios presididos por el Ayuntamiento y arropados por la Archicofradía… Echamos de menos la liturgia de lo nuestro y el valor de nuestros detalles y nuestros signos; de los mil y un vestigios que hemos ido dejando en la cuneta. Y nos preocupa, y nos conmueve. Pero, ahí está la fiebre de los estrenos que nos arrolla y nos llama a ser iguales, igualitos, que Sevilla, pero menos, bastante menos. “Tibi soli peccavimus”.
Y, en el pecado, en el pecado, está la penitencia.
¡Verbum populi!, Gloria tibi, Domine. (Texto: Luis Suárez Ávila).





053. SOBRE EL SANTO ENTIERRO MAGNO.

30 03 2010

En el pregón del Domingo de Pasión, y en este pasado domingo me lo preguntaban en Onda Luz, sugería trabajar en común para la coronación canónica de Nuestra Señora de la Soledad, en nombre de todas las Dolorosas de El Puerto y culminar esa iniciativa con la convocatoria de un Santo Entierro Magno. Sería rendir honores a la imagen que durante siglos ha reunido más devoción en la Semana Santa de El Puerto y sería una forma de relanzar el ambiente cofradiero portuense e implicar a todas hermandades en un esfuerzo común.

Con la Semana Santa en ebullición, os rescato los datos del único Santo Entierro Magno que se celebró en El Puerto, en el año 1946, sin motivo en concreto, sólo por la iniciativa municipal de promover una Semana Santa de más realce.

La Soledad, a la salida de la Prioral, en una imagen de 40 años antes: en 1906

Se cumplen, por tanto, 64 años de la primera y única procesión magna  que ha contemplado la Semana Santa portuense. 
Un acontecimiento con el que sueñan algunos cofrades sólo tuvo lugar en El Puerto en el contexto de unas condiciones económicas muy difíciles, la de la posguerra, y en medio del clima de exaltación de los valores ultraconservadores.
Pese a la modestia de recursos y patrimonio con que se contó para tal acontecimiento, las crónicas citan la “expectación y brillantez” con que se desarrolló el cortejo.  Lamentablemente no constan documentos gráficos de aquel Santo Entierro Magno  de 1946 que pudo legarnos estampas realmente memorables.

El 19 de abril de dicho año, noche de Viernes Santo, por acuerdo de las juntas de gobierno de las seis hermandades portuenses (entonces no existía un organismo como el consejo cofrade), con ayuda económica del Ayuntamiento, se acordó celebrar el desfile de Pasión con los pasos titulares de las distintas cofradías acompañando a los tres del Santo Entierro y a imitación de otras localidades donde esta tradición estaba asentada.

La localidad vivió con atención el inédito cortejo, que partía desde la plaza de España.
 En el lugar se congregaron todos los pasos, con la incorporación desde San Joaquín de Flagelación y Vera-Cruz (recién instalada en la parroquia de la calle Cielo). La celebración arrancó a las ocho y media de la tarde, con la salida de los guiones de todas las cofradías participantes desde la Puerta del Sol de la Prioral.
 El orden de los pasos siguió el de la Pasión: Flagelación, Nazareno, Humildad, Misericordia, Vera-Cruz, la alegoría de Las Escaleritas, la urna del Santo Entierro y el palio de Nuestra Señora de la Soledad.
 En total, una comitiva de ocho pasos, con abundante representación de penitentes de las distintas corporaciones, más la presencia de la Corporación municipal bajo mazas.

Dicen que el transcurrir de la procesión  por la carrera oficial en Larga no fue excesivamente lucido debido a las obras que se estaban acometiendo en esta calle del centro. Lo de las incomodidades por las obras en Semana Santa no es nada nuevo. Los ocho pasos eran entonces llevados por cuadrillas profesionales, lo que supuso contratar cargadores de otras localidades al no haber suficientes en El Puerto. En el apartado de marchas, la banda de la Agrupación Musical Portuese era la encargada de ir detrás del palio.

El Cristo de la Flagelación fue portado en su sencillo paso originario, en madera oscura y de líneas rectas. El Cristo de la Humildad  y todo su conjunto de misterio (el anterior al actual de Castillo Lastrucci) presidía el  paso sobredorado anterior al que se vendió en 1977. La Misericordia  figuró con su titular originario, el Crucificado que se halla en el castillo de San Marcos,  en un paso sencillo que llevó al titular hasta mediados de los años 50. La Vera-Cruz recién estrenaba entonces su actual paso, tallado por José Ovando, y el Nazareno en su anterior paso de madera oscura, también obra de Ovando.

El Santo Entierro en su urna plateada era llevado en el paso de estilo barroco sobredorado que fue encargado por la hermandad sevillana de La Bofetá en su fundación en 1925 y adquirido por la hermandad porteña unos años antes. El palio de la Soledad era uno anterior al actual, de dimensiones más reducidas y de respiraderos sobrios, iluminada la imagen con los candeleros de bronce que fueron retirados en 1977. La Cruz de Las Escaleritas era llevada  en una sencilla parihuela, portada a hombros por varios hermanos vestidos de nazarenos.

En este blog  nos haremos eco en próximas fechas de la procesión magna mariana en El Puerto de 1954.





037. VIACRUCIS DEL CINCUENTENARIO.

20 03 2010

La hermandad de la Oración en el Huerto ha celebrado esta pasada noche su Vía Crucis cuaresmal que en esta ocasión tenía el acento especial del 50º aniversario de la fundación de la cofradía, saliendo por las calles de la feligresía. La Iglesia Mayor estaba repleta de fieles y hermanos ante esta penitencial celebración que durante las seis primeras estaciones se han rezado en el interior del templo, ante las capillas del resto de hermandades, para posteriormente tomar por San Juan, Cruces y San Sebastián, para entrar por la Puerta de las Campanas. El párroco de la Prioral, Diego Valle, ha oficiado el Vía Crucis que ha transcurrido con recogimiento y sobriedad y destacaría personalmente la corrección tanto de los integrantes, como de los espectadores que a lo largo del recorrido contemplaron el cortejo y la parihuela, exornada con rosas rojas, claveles rojos y ramos de olivo, con la imagen del señor de la Oración. Sobre las once de la noche, una hora y media después del inicio de las oraciones fue trasladado el Cristo al paso de misterio, con la última estación, y junto al palio de la bella María Santísima de Gracia y Esperanza. El pregonero fue el encargado de pronunciar los fragmentos del Evangelio en las estaciones. Todo un honor estar junto a mi hermandad en esa misión.

Uno de los momentos más especiales del Vía Crucis fue el acceso de la comitiva al interior de la capilla de la Aurora. Podéis ver las insólitas imágenes que he captado desde las filas del cortejo con el Cristo de El Olivo por el interior de la capilla donde radica la hermandad de Humildad y Paciencia.