067. CARTEL DE NUESTRA SEMANA SANTA 2011

24 03 2011

  

Fotografía del cartel, realizada por D. Miguel Pérez Botubol

El icono anunciador de nuestra Semana Santa 2011 ya comienza a verse por las calles de nuestra ciudad. Este año son María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista por la Plaza de Alfonso X el Sabio, quienes nos recuerdan la proximidad de la pasión, muerte y resurrección de Cristo en El Puerto.

El cartel oficial fue presentado por D. José Antonio Sánchez Zarra el pasado domingo 16 de enero en el auditorio del Hotel Monasterio San Miguel.

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065. IV EXALTACIÓN DEL CRISTO DEL AMOR.

10 03 2011

Imagen que custodian las  RR.MM. Clarisas Capuchinas en su Convento del Pago de la Caridad.

Despues de 13 años se recupera la exaltación al Cristo del Amor, por Antonio Velázquez Garay, presentado por Jesús Andrades García. Intervendrá la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo del Amor. El viernes 25 de marzo, a las 19:30 horas en el convento de las Capuchinas, organizado por un grupo de fieles.

Erróneamente atribuido a Luis Salvador Carmona, al igual que el Calvario de La Palma del Condado, fue relacionado con Maggio por José González Isidoro. Composición insólita de puro espeluznante. Resulta extremo hasta casi rozar el gore el modo en que Maggio esculpe las torturas infligidas a Jesús: el pecho aparece destrozado, con las costillas hundidas; las rodillas, descarnadas; la piel se desgarra de los brazos y las piernas, y se multiplican las fuertes contusiones por las caídas del Camino hacia el Calvario. Sin embargo, Maggio evita la total repulsión del espectador labrando un rostro bellísimo, sereno, que ha alcanzado la paz tras la muerte por los atroces suplicios.

«El Cristo del Amor salia desde la Iglesia de las Capuchinas del Puerto en piadoso Vía Crucis por toda la ciudad a hombros de los Jóvenes de Acción Católica, parando frente a unas cruces de madera pintadas que se colocaban por las fachadas de las distintas casas. Aun hoy en día se pueden observar algunas de estas cruces. […] Al cesar los Vía Crucis, una Asociación penitencial empezó a tomar forma cuyo titular sería la imagen del crucificado y, a pesar de que nunca llegó a ser una hermandad, procesionaba el Jueves Santo. Después del recorrido hacían estación de penitencia en el Penal de la Victoria donde, desmontado el cristo de su paso, era conducido al interior a hombros de los funcionarios de prisiones hasta el patio central. Al abandonar las capuchinas el convento de la calle larga, se llevaron al crucificado a su nuevo convento y la procesión dejó de salir para siempre. Esto sería alrededor del 1.976». Canina Coronada.





016. PRESENTACIÓN DEL CARTEL DE DOLOR Y SACRIFICIO.

1 03 2010

“…Estamos en la calle Pozuelo, en esa misma calle rotulada en honor de uno de los más grandiosos y solidarios portuenses, el doctor Federico Rubio. Noche encendida por las flores de la primavera y un lienzo blanco rematado por una ancha torre rectangular adivina que estamos ante los muros de este convento de la Concepción y sus ventanales de peculiar enrejado. La cofradía, que acaba de recuperar este tramo en su itinerario debido a la nueva carrera oficial, acaba de detenerse en su camino hacia los torreones alfonsinos. Las novicias concepcionistas, en el zaguán de este mismo templo, han entonado sus embelesadores cánticos, que repiquetean exóticos, subyugantes de amor hacia Dios y su Madre.

El capataz Rafael Carreto ha ordenado la parada mientras los cargadores sostienen en delicado equilibrio con sus horquillas las andas. Las nuevas cámaras digitales permiten capturar estos momentos en la penumbra sin difuminados. En primer término se nos presenta con rotundidad y finura de detalles el porte de Nuestro Padre Jesús Cautivo, con su túnica de color crudo, trazos a los que se dirige la mirada del espectador sin rodeos, mientras sus pies pisan una penitencial alfombra de lirios de color morado. Suena también el silencio, los rezos del Rosario, en ese segundo cazado al vuelo por Víctor Bellvis. Se intuyen las confesiones susurradas de los espectadores, las sordas pisadas de los penitentes púrpuras. El Cautivo en la oscuridad está prendido por los faroles y los codales en los guardabrisas. En una apoteosis de luz y paz que entronizan al titular.

Sí, Martes de Dolor, un Dios Cautivo que es libre en su proclamación, en su inevitable destino de Vida y Victoria que con su boca entreabierta, tal como certeramente lo plasmara Francisco Buiza, exhala su grito ante la injusticia de su prendimiento, sabedor de su misión redentora, tan ineludible como necesaria. Un Jesús Cautivo que se ha apresado por nosotros, pero que a su vez nos libera en su decisión. Un Cristo maniatado que parece pedir socorro, pero que nos brinda su ayuda con su serena expresión.

Cristo ha concluido su trágica oración en Getsemaní, da un paso al frente, porque no se oculta a quienes le buscan. Nunca se ocultará si nosotros le buscamos. Saldrá a buscar para encontrarse cara a cara con sus devotos del Barrio Alto.

No hay ataduras para un Dios libre
Es un Cautivo que se rebela ante las esclavitudes
Que devuelve afrentas por gratitudes
Y redime con su presencia a quienes le siguen

Barrio Alto que persigue su estela
Cristo al que se entrega y arrebata
y que con su oración libera y recata
tantos cautivos de terrenales miserias
Las horquillas reverberantes resuenan
acogiendo al más injusto de los presos
que Inocente se sacrifica inmenso
para salvarnos de nuestra condena

Un Cristo que tiende sus manos vigorosas
a la vera de las Concepcionistas
confortando de sentires fatalistas
para bendecir a sus moradoras

Es un Cautivo que nos apresa soberano
para que en ese Martes le acompañemos
a iniciar el rescate supremo
de liberar a cientos de hermanos

¿Qué nos dice ese Cristo maniatado?
¿Qué proclama en su serena mirada?
¿Tal vez su entrega ilimitada
Y el perdón de los perdonados?

¿Por qué sufre en su dolorosa condena?
¿Por qué el Hijo de Dios debe ser castigado?
… Es para darrnos la Salvación Eterna
y descarnarse en su sacrificio entregado”

(Fragmento de la presentación del I Cartel de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima del Dolor y Sacrificio que he pronunciado esta pasada tarde en la iglesia conventual de las Concepcionistas).