052. CRÓNICA: UN PREGÓN DE ORO.

28 03 2010

Un pregón de oro para realzar la cruz y la memoria en el Domingo de Pasión
Francisco Andrés Gallardo combinó en su mensaje de exaltación vivencias de la Semana Santa de su infancia con una llamada a una mayor implicación de las cofradías · El público expresó su reconocimiento al pregonero

El pregonero Francisco Andrés Gallardo, hizo una exaltación de la cruz de San Francisco, la más antigua de El Puerto. (Foto: Fito Carreto).

Un pregón de oro para dar la bienvenida a la primavera, pero sobre todo para exaltar el símbolo de la cruz y las estampas que forman la memoria sentimental de la Semana Santa de El Puerto. El periodista de Diario de Cádiz Francisco Andrés Gallardo, dejó ayer un excelente sabor de boca en el público que se concentró en el Teatro Municipal Muñoz Seca para asistir a su pregón, donde supo combinar e integrar en el mensaje de exaltación religiosa sus facetas de cofrade, historiador y aventajado comunicador.

El acto comenzó con la entrada en el escenario, sin protocolo establecido, de autoridades civiles y eclesiásticas: el alcalde Enrique Moresco, el concejal Millán Alegre; el párroco de San Francisco y representante del Obispado Antonio Olmo; y representantes del Consejo Local de Hermandades, con su presidente Mar Vázquez a la cabeza. Con solemnidad, los asistentes rezaron El Ángelus puestos en pie y una vez testimoniada la oración, desde el foso del coro se elevaron los sonidos de la marcha procesional Madre Hiniesta, a cargo de la banda de Música Maestro Dueñas. Junto al atril del Domingo de Pasión, exornado con rosas rojas, presidía la escena la hermosa cruz del nazareno de Los Afligidos, una auténtica joya que desde hace 50 años no salía de la parroquia de los jesuitas y que llegó de Perú a El Puerto hace 400 años.

El periodista de Canal Sur, Modesto Barragán, anticipó lo que sería el discurso de exaltación, presentando al pregonero “que trabaja en Cádiz para toda Andalucía, vive en El Puerto y sus padres de Jerez, de la Oración en El Huerto y la Expiración”. Acto seguido se dirigió al numeroso público asistente, entre el que se encontraba el director del Diario, Rafael Navas, para felicitarles por la suerte que tenían, ya que iban a disfrutar de un pregón trabajado y cargado de mensaje. Y no estuvo errado, ya que el pregón fue muy completo y bien estructurado, adquiriendo en ocasiones el tono de una lección magistral sobre la historia de la Semana Santa portuense, introduciendo también reflexiones religiosas, momentos de evocación de vivencias cofrades de su infancia y exaltación de las distintas hermandades e imágenes titulares existentes en la ciudad.

Como no podía ser menos, Francisco Andrés Gallardo comenzó con la exaltación de la cruz, enumerando las cruces que han existido y aún perviven en distintos rincones “porteños” y lo que simbolizan en nuestra historia. Y de lo local pasó a lo general, al destacar el significado de la cruz como “símbolo de concordia”, defender su vigencia como patrimonio cultural, sentimental y religioso y rechazar a “aquellos que fabrican los conflictos utilizando la cruz”.

(Sigue Fragmento del Pregón).


Acto seguido hizo una apuesta por los jóvenes cofrades que deberán mantener viva la Semana Santa, elogiando al nuevo Consejo Local de Hermandades e instándoles a “navegar con jóvenes vientos”.

A las pinceladas de sentimientos religiosos sumó momentos de nostalgia al recordar a ilustres ciudadanos que destacaron por su entrega hacia los demás, como el doctor Jaime San Narciso y Tina Aguinaco, “dos personas en el sentido machadiano de la palabra buenas”.

Y a ello unió palabras de reconocimiento de una advocación que marcó los recuerdos de su infancia cofrade, el Cristo del Amor, que llegaba hasta las puertas del presidio y era izado con cuerdas hacia el interior del Penal. Al igual que esta tradición, enumeró otros elementos del patrimonio que se han perdido o están abandonadas: la ermita de los Caminantes, las araucarias, el Teatro Principal, reivindicando como portuense (o ‘porteño’, palabra que prefirió) “valorar lo que tenemos frente a lo que se perdió”. Y como parte de lo perdido pero que aún vive en la memoria, recreó una procesión celestial formada por cofrades ya desaparecidos, antiguos pregoneros, poetas, periodistas y escritores fallecidos, imaginando una alegre comitiva portuense que procesiona en la Gloria: “La que han liado los del Puerto de Santa María en la Iglesia Mayor del Cielo”, expresó con gracia, alcanzando el mayor reconocimiento y aplausos del emocionado público.

Igualmente emotivo fue el momento en que sonó una bella saeta que en un Miércoles Santo dedicará la madre del pregonero, Mercedes Alvarado, a la Virgen de la hermandad de El Olivo, a la que pertenece Francisco Andrés Gallardo: “En el rumor de la saeta, cuando pienso en mi madre, siempre me acompaña la Esperanza”, confesó con cariño. En ese momento, el pregonero hizo profesión al proclamar su fe en Dios. Finalmente, exhortó a las cofradías a trabajar por esta fiesta religiosa, rindiendo homenaje a todas las hermandades y concluyendo que la Semana Santa de El Puerto “es un paso que entre todos vamos a a levantar”, cerrándose el pregón con el Himno de Andalucía y de España. (Texto: Carlos Benjumeda).

FRAGMENTO DEL PREGÓN.

“Gracias a Mar Vázquez y a su vicepresidente, José Manuel Castilla, por confiar en ese niño que llevaba como medallita haber sido pasado por el manto de la Patrona en el día de su bautizo, el manto de los Panaderos, que aprendió a andar en un patio de la calle Alquiladores, entre losas de ajedrez, enfrente de la casa del doctor Jaime San Narciso y doña Tina Aguinaco, dos personas en el machadiano sentido de la palabra, buenas; y que jugaba al fútbol más mal que bien en el correoso campo de tierra de La Salle, colegio adonde, aún recuerda de forma vívida, en una tarde a principios de 1975 aparecieron Juan Antonio Villarreal y Gaspar Ramírez, para animar a los escolares lasalianos a apuntarse a la recién nacida hermandad de La Borriquita. Aquel niño que pedía cera para su pelota de serrín, cera que se cuajaba cuarteada en sus manos de esperas en la carrera oficial, bien que lamenta no haber estado en aquella primera procesión de la primavera siguiente, pero recuerda como si hubiera sido esta mañana el sobrio paso de Cristo Rey, portado a ruedas y a las órdenes de Carlos Vichera,  pasar por delante del Resbaladero, en una rotunda tarde del Domingo de Ramos, tras el desbaratado océano de capirotes celestes infantiles y palmas de oro.

Riada paralela a un río repleto de barcos pesqueros, de una lonja rebosante, en ese mismo cantil de los crujientes amaneceres del Nazareno, entre salitre y escaramujos, y esa inmensa penitencia de abrigadas mujeres, esposas, hijas, viudas de marineros,  encarando con sus promesas el gélido poniente de la alborada, con sus cartones repujados de cera roja. Y la candelería a media luz del palio de la Virgen de los Dolores que tallara Ovando transitando junto a los barcos que el Guadalete mece como niños en vela. Con los jóvenes, frente al Rempujo y entre la neblina, haciendo cola en el puesto de churros del embarrado Polvorista, estirando la vuelta a casa”.

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2 responses

29 03 2010
Guillermo

Muy bonita esa evocación de El Puerto de mi época… cuando era niño y echaba a andar la Borriquita. Animo!!!

30 03 2010
pregonsemanasanta

Francisco Andrés Gallardo:
Muchas gracias, Guillermo. Quise retratar una generación que todavía vio y vivió muchas cosas de El Puerto que sólo quedan en nuestras memorias

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